Caminando la semana pasada por el centro de Sevilla vi a un mendigo especial, un mendigo sincero, en definitiva, el mendigo con la cara más dura que jamás me encontré. El muy cabrón tenía una manta de unos dos metros de ancho y en ella tenía situado 4 carteles.
Los carteles lejos de representar el número de hijos, la ausencia de trabajo y demás calamidades de la persona allí sentada, indicaba los vicios de este. Así, si pasais por el centro de esta ciudad podréis ver los carteles que dicen: “Para Whisky”, “Para Vino”, “Para resaca” y “Al menos, SINCERO”. Y detrás de estos un mendigo con una sonrisa digna del político más educado.
malekov dice:
En Gran Vía hay uno que tiene 2 carteles:
un dia tiene uno que pone : Para un Ferrari
y otros dias tiene : para vino y putas
y SIEMPRE está con la sonrisa en la cara.
Comentario — 21/12/2004
cecília dice:
Antes de las navidades perdí la cartera: llevaba una cantidad importante de dinero (para mí) - acababa de cobrar justo -. Solo deseé que la encontrara un tipo así, se emborrachara y se pagara una noche de lujúria. Eso espero, aunque dudo de su suerte.
Saludos, me ha encantado tu weblog.
Comentario — 13/1/2005
Boja dice:
Yo hubiera deseado que se la encontrara una persona de esas que te buscan y devuelven integro todo el dinero. Lástima que el porcentaje de este tipo de personas sea inferior al 1%.
Me alegro que te gustara, cecilia.
Comentario — 13/1/2005
La mate por un yogur » Españoles, el indio ha muerto dice:
[…] una tarde de invierno, iba con su taparabos y su inseparable arco mientras hablaba con el mendigo del centro, del cual ya hablé hace tiempo. Yo miré a mi compañero de piso co […]
Pingback — 17/3/2005
La mate por un yogur » Vagos vagabundos dice:
[…]
Vagos vagabundos
June 29, 2005
Hace algo más de medio año hablé sobre aquel mendigo que cautivaba a sus donantes co […]
Pingback — 29/6/2005
La mate por un yogur » Españoles, el indio ha muerto dice:
[…] Hace unos meses tuve la oportunidad de verle en persona, a escasos 5 metros de distancia. Era una tarde de invierno, iba con su taparabos y su inseparable arco mientras hablaba con el mendigo del centro, del cual ya hablé hace tiempo. Yo miré a mi compañero de piso como diciendo: ¡Mira, el indio de las tres mil! […]
Pingback — 20/10/2005
veronica dice:
mas juegos de el mendigo argentina
Comentario — 26/6/2006
veronica dice:
mas juegos de el mendigo argentino
Comentario — 26/6/2006